Los gays y lesbianas no tienen derechos humanos

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¿Cómo es posible que alguien se pueda oponer a que se despenalice la homosexualidad? ¿Cómo se puede estar en contra de que se dejen de perseguir —incluso de condenar a muerte en algunos países— a hombres y mujeres porque sus emociones amorosas y sexuales están dirigidas a personas de su mismo sexo? ¿Qué peligro tan grande puede representar este colectivo que despierta las iras más furibundas?

Nos dejan de piedra las razones del representante del Vaticano para oponerse a la propuesta de Francia, en nombre de los 25 países de la Unión Europea, de despenalizar la homosexualidad. Sencillamente se trata de que los homosexuales puedan acogerse a la Declaración de los Derechos Humanos, como personas que son.

Según el arzobispo Migliore, representando a la Santa Sede —aunque a tenor de sus manifestaciones, lo de Santa Sede no parece el calificativo más oportuno— “una declaración política de ese tipo crearía nuevas e implacables discriminaciones”. ¿A qué se refiere? ¿Qué se puede comparar con la cárcel, la persecución y la muerte? ¿De qué estamos hablando? El arzobispo esta muy preocupado porque, según él, se “pondría en la picota a los países que no consideran matrimonio las uniones homosexuales”. ¿Qué quiere decir poner en la picota? En la picota literalmente pueden estar los homosexuales perseguidos. Por lo visto, le preocupa mucho que si se aprobara esta propuesta “esos países serían presionados”. ¿Presionados para qué? Para que los homosexuales puedan vivir tranquilos como ciudadanos y no como delincuentes. ¡Por el amor de Dios! —nunca mejor dicho—, ¿es comparable la presión que puedan ejercer estos reducidos colectivos sobre sus gobiernos, con la discriminación sangrante que están sufriendo?

De todas maneras, no nos ha extrañado nada la postura de la Santa Sede, sabido es que en todos los encuentros internaciones en materia de derechos de la mujer y derechos sexuales, sistemáticamente aparece alineada con otros países integristas. Siempre ha sido un obstáculo para los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres: la Santa Sede no ratificó la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer de las Naciones Unidas. Durante Cairo+5 (se llamó así a la Cumbre sobre Población y Desarrollo de 1999 en el Cairo, que se celebró cinco años después), la delegación de la Santa Sede propuso reemplazar, del texto del acuerdo, la frase “respeto a los derechos de las mujeres”, por “respeto a la condición de la mujer”. Cargándose de un plumazo toda la referencia a los derechos de las mujeres. Conocida es la misoginia secular de este estamento: de las tres entidades de la Santa Sede –el Papado, el Colegio Cardenalicio y la Curia Romana– sólo la Curia Romana incluye mujeres en un grado muy limitado. Las monjas cumplen eficientemente con su función abnegada y sumisa.

Alguien puede pensar qué tiene que ver el blog de sexo con este tema, sobre todo los que entienden por sexo exclusivamente el erotismo. Pues es fundamental: para que la erótica y el placer entren en juego, tiene que haber derechos sexuales que lo permitan. La política y el placer están estrechamente vinculados y es muy importante sacar a la luz esa relación.

¿Qué te parece la postura de la Sante Sede? ¿Has sufrido algún tipo de discriminación por razones sexuales? ¿Conoces algún caso de discriminación por la orientación sexual?

Fuente:FHM

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