Náufragos enloquecieron y comenzaron a tirarse al mar

naufragos-sobrevivientes-narran-drama-en-el-mar-alucinados-se-tiraron-a-las-aguasSANTO DOMINGO.- Cinco botellitas de agua cada día, a veces del mar y otras veces de lluvia, fue todo el alimento que recibió durante cerca de 22 días que se mantuvo en alta mar, Reinaldo Ramírez, de 18 años, uno de los dos náufragos sobrevivientes de una embarcación que zozobró con 51 personas a bordo.

De acuerdo al relato que ha hecho a su padre, la embarcación salió el 13 de noviembre, pero al día siguiente se acabó el combustible y los viajeros quedaron a la deriva en alta mar. Luego de algunos días sin comida, muchos de los que iban en la embarcación, entre ellos 20 mujeres, empezaron a enloquecer y a tirarse al mar, pero otros murieron dentro de la misma embarcación.

En su lecho del hospital Luis Eduardo Aybar, donde se encuentran ingresados los dos sobrevivientes, Reinaldo lloraba ayer con desesperación cuando familiares le mostraban fotos de personas a quienes identificaba dentro de los fallecidos.

Pese a las estrictas medidas de seguridad que impedían el paso hacia la habitación que ocupan los sobrevivientes, un gran drama humano se vivía en los pasillos cercanos a la sala de internamiento, donde decenas de familiares con fotos de sus parientes desaparecidos luego de haber abordado embarcaciones con destino a Puerto Rico, buscan mostrárselas a los náufragos para ver si figuraban entre sus compañeros.

Algunos de los que lograban entrar salían sollozando, cuando Reinaldo, el único de los dos sobrevivientes en condición estable, lograba identificarlos. Ese es el caso de una señora que entró con la foto de su hija y tuvo que ser sacada de la sala cuando el joven sobreviviente estalló en una crisis de llanto diciendo que la ayudó durante varios días, pero falleció.

La confusión, la desesperanza y el temor se entremezclaban ayer en los rostros de madres que buscaban noticias de sus hijos, hermanas de hermanos y esposos de esposas, muchos con la confusión de fechas y embarcaciones, pero sin noticias desde hace muchos días. Otros con temor a que los organizadores, que aseguran tienen oídos en todas partes, tomen represalias si dan alguna información que les comprometa.

Diomito Rodríguez y Reinaldo Ramírez Gil fueron localizados el pasado viernes a 20 millas al Sur de Bellace, zona próxima a Haití, por los pescadores dominicanos Roberto Muñoz y Reyes Perdomo, luego de quedar a la deriva la embarcación en que intentaban llegar a Puerto Rico. Actualmente se encuentran estables, con quemaduras en diversas parte de su cuerpo, sobre todo en las piernas y los pies, y están recibiendo hidratación y otras atenciones médicas.

Mientras le acompañaba en la sala del hospital, Bernardo Ramírez, padre de Reinaldo, no deja de llorar al narrar los pormenores de la travesía contada por su hijo, el mayor de sus cinco vástagos, procedente de San Francisco de Macorís, a quien su madre residente en Puerto Rico le mandó el dinero para el viaje.

“Ellos eran 51, salieron el día 13, él me explica que al otro día que salieron se le acabó la gasolina, quedaron a la deriva como dicen, y que se fueron poniendo como locos todos y se iban tirando al mar”, señala, al afirmar que cuando llamaron a su hermana desde Pedernales y le dijeron que estaba ahí, él no lo creía, aunque confiesa que nunca perdió la esperanza.

Dice que para él Dios le devolvió su hijo, por lo que nunca más dejaría que uno de ellos se aventure en un viaje de esa naturaleza, y aconseja a otros que no lo hagan.

“Él me dice que ellos en principio tenían pan y agua, se bebía cinco potecitos de agua por la mañana todos los días del mar y cuando llovía ponían una lona para coger agua de lluvia. Pero cuando iban pasando los días algunos se volvían locos, veían dizque motores que los buscaban y se tiraban”, señaló.

Aseguró que en esa embarcación iban personas de San Francisco de Macorís, San Pedro y La Romana. Dijo que su hijo se dedica a la construcción y él al motoconcho.

Familiares
Desde que se enteró del traslado desde Pedernales a la capital de los dos sobrevivientes, Cabi Fajardo, acudió de inmediato al hospital con la foto de su hermana Mariela, de 24 años, residente en Villa Juana, en la capital, quien salió en una embarcación con destino a Puerto Rico, justo ese día, el 13 de noviembre.

En iguales condiciones estaba Francisco Vásquez, esposo de Lilian Cartagena, de 32 años, quien salió en una embarcación el viernes 14 de noviembre. La familia vive en el sector Los Tres Brazos. Juana Emilia Jiménez buscaba afanosamente noticias sobre sus dos hermanos Marco Antonio y José Alfredo Jiménez, quienes salieron  en las mismas condiciones, el día 13 de noviembre. Aunque es oriunda de Azua, la familia reside en el kilómetro 10 y medio de la autopista Duarte.

Raysa Méndez, procedente de Azua, también acudió al hospital en busca de alguna información sobre su hermano Dioni Méndez, aunque tiene confusión en torno a la fecha en que partió.

Feliciano Morla, también buscaba algún indicio que le permitiera saber algo sobre su hermano Reynaldo Morla, quien también salió el día 13 de noviembre.

Desesperanza
Aunque la situación ayer era confusa en el municipio de Villa Riva, provincia Duarte, los familiares de más de 90 náufragos que se encuentran desaparecidos desde hace 23 días, se mantienen a la expectativa esperando el último momento para decidir si aceptan la realidad y comienzan a dar por muertos a sus parientes.

Pese a que uno de los dos sobrevivientes del naufragio dijo que los 49 muertos no eran nativos de Villa Riva, los familiares de los parientes desaparecidos comenzaron ayer a perder sus esperanzas de encontrarlos con vida y culpan a la Marina de Guerra de actuar con negligencia en la búsqueda de sus parientes.

Ayer una comisión encabezada por el general Juan Ramón de la Cruz Martínez, los diputados Lupe Núñez, Noel Marmolejos Mercedes y el síndico de Villa Riva, Alfonso Regalado, junto a algunos de los familiares de los desaparecidos, salieron a Pedernales donde se proponían realizar el último rastreo con la finalidad de dar con el paradero de los viajeros.

La tranquilidad retornó a esta comunidad luego que la Marina de Guerra y uno de los dos únicos sobrevivientes revelaran que ni los rescatados ni los 49 muertos de la embaracación en que iban ellos son nativos de Villa Riva.

“La gente está más calmada, pero en definitiva están a la espera de los resultados de la comisión que viajó ayer a Pedernales para ver que decisión toman”, enfatizó.

En ese orden, manifestó que muchos todavía cifran sus esperanzas de que sus parientes serán encontrados con vida. Ayer varios familiares de los náufragos acudieron nuevamente al Ayuntamiento local en busca de informaciones concretas.

No obstante, Cuba manifestó que la presencia de personas que buscan informaciones sobre la suerte de sus allegados que se embarcaron en la aventura, disminuyó ayer en comparación con otros días.

También dijo que la desesperación de los familiares de los desaparecidos ha llegado a niveles tan alarmantes, que la mayoría se desplazaron desde esta localidad hasta el hospital Luis Eduardo Aybar donde están recluidos los dos sobrevivientes, a quienes les muestran fotos para que identifiquen si entre los muertos hay algunos de ellos que se les parece.

Los familiares se quejan de la Marina de Guerra, al manifestar que no hicieron nada para localizar vivos a los viajeros. Olmedo Suárez, Eduardo Bobadilla y Olga Suárez, quienes tienen parientes cercanos que hicieron la travesísa, dijeron que casi siempre los miembros de la Marina cuando los familiares les reclamaban hasta que punto iban la búsqueda de los náufragos, la respuesta que les daban era que estaban tratando de localizarlos, pero que no hacían nada.

Dicen tener informes de que los vajeros antes de salir a Puerto Rico supuestamente pagaron a los responsables de custodiar la costa marítima de La Romana, de donde partió la yola con los dominicanos desaparecidos.

DOS YOLAS MAS
En Villa Riva y comunidades vecinas corre la versión de boca en boca de que antes de partir la yola con los más de 90 dominicanos, Ramón el Gacho, la persona que la Marina busca al señalarlo como el principal cabecilla del frustrado viaje, organizó otras dos travesías hacia Puerto Rico, y que los inmigrantes llegaron sin problemas a la vecina isla.

La mayoría de esos viajeros eran de Arenoso, Villa Riva, Hostos, San Francisco de Macorís y otras comunidades de la provincia Duarte. Revela que como las primeras dos yolas lograron llegar con éxito a Puerto Rico, Ramón el Gacho organizó este último viaje, pero en esa ocasión cobró más dinero a los interesados en vista de que muchas personas alentadas por el éxito de los demás viajeros se animaron a hacer la travesía.

LA MARINA

La jefatura de la Marina de Guerra dispuso ayer investigar la denuncia sobre un supuesto soborno a autoridades para permitir la salida de un viaje que terminó en un naufragio donde perecieron 49 personas, aunque los organismos de inteligencia creen que se pretende confundir para evitar que los organizadores sean detenidos y sometidos a la Justicia. El jefe de Estado Mayor de la Marina de Guerra, vicealmirante Julio César Ventura Bayonet, pidió ayer a Ramón Carrión Brito (El Gacho), a entregarse cuanto antes a las autoridades “para evitar situaciones lamentables”.

De acuerdo a las informaciones que posee la división de inteligencia de la Marina, Carrión Brito es el principal responsable en la organización del frustrado viaje, donde solo sobrevivieron dos hombres al ser hallados al garete en la frágil embarcación que días atrás habían ocupado con otros 49 compañeros de aventura, actualmente desaparecidos.

Varios oficiales de inteligencia de la Marina entrevistaron ayer a Diomito Rodríguez y a Reinaldo Ramírez Gil, únicos sobrevivientes de la tragedia. La mayoría de las personas desaparecidas eran de la provincia Duarte.

Las entrevistas tuvieron lugar en el hospital Luis Eduardo Aybar (Morgan), donde se recuperan los dos hombres, Dentro de las medidas dispuestas por la jefatura de la Marina para controlar los viajes de indocumentados se dispuso el reforzamiento de las costas Sureste, Noreste y Este, con el envío de unos 300 hombres pertenecientes a la infantería de marina.

Fuente:Doris Pantaleón, Víctor Mañaná y Ricardo Santana

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Una respuesta

  1. hola señores en esa yola iva un amigo amigo mio que conoci en una barra de santurce puertorico el era deportado pero regresaba a puertorico otra vez , pero murio en esa travesia

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