Proyecto cambiará la cara de Santo Domingo

proyecto-cambiara-la-cara-de-santo-domingoSANTO DOMINGO.- El anuncio llegó en el año 2005 antes de que se pusiera de moda el tema del Metro de Santo Domingo: la desembocadura del río Ozama acogería el más ambicioso proyecto urbanístico privado de los últimos 20 años y, posiblemente por primera vez, la zona oriental de la ciudad se llevaría la mayor parte del pastel de beneficios.En los últimos tres años el viejo puerto Don Diego fue remodelado, se construyó una nueva terminal en la ribera oriental, el contaminado río Ozama fue dragado y preparado para recibir embarcaciones de gran calado y un proyecto inmobiliario de ambiciosas dimensiones se levantaría en Villa Duarte, detrás del famoso faro negro-amarillo de Punta Torrecilla.

El proyecto, manejado por el Grupo Inversiones Turísticas Sans Soucí, promete cambiar el horizonte (skyline) de la ciudad. La inversión supera los 250 millones de dólares y garantiza, una vez terminado, alrededor de 15 mil puestos de trabajo directos y una gran contribución al Producto Interno Bruto del país.

De las tres fases en las que se divide el proyecto (portuaria, inmobiliaria y marina), la primera, la adecuación de los puertos para la operación de cruceros, está prácticamente lista. En enero del 2009 será inaugurado el Puerto Turístico Sans Soucí.

El director ejecutivo del Grupo Sans Soucí, Luis Molina, dijo que muchas cosas positivas han ocurrido desde la remodelación del puerto Don Diego en el 2006 y de la puesta en funcionamiento de la terminal de pasajeros del puerto Sans Soucí en el 2008.

“De 40,000 pasajeros en el 2006, la temporada 2007-2008 cerrará con la llegada de 82,000 pasajeros y la que viene, si Dios quiere, vamos a superar los 125,000 pasajeros”, dijo. Las terminaciones figuran entre las más modernas del Caribe y en los próximos años Santo Domingo tendrá las condiciones para recibir a alrededor de 9 mil pasajeros por día.

En estos momentos la empresa trabaja, junto con el Gobierno, en el traslado de la Base Naval 27 de Febrero a su nuevo puesto en Boca Chica y se prepara para iniciar, en unos 18 meses, el levantamiento de la urbanización que contemplará alrededor de 2,500 unidades habitacionales.

Entre el hedor putrefacto del Ozama que con frecuencia llega hasta el casco histórico y las críticas de los que ignoran qué se cuece más allá de sus oficinas, la empresa apuesta a que en unos años el litoral sur del país será otro.

Proyecto inmobiliario
El reconocido arquitecto y urbanista Eugenio Pérez Montás dijo que le parece que el misterio ronda el proyecto Sans Soucí porque “no se sabe nada de eso”.

Luis Molina dijo que es todo lo contrario: “Estamos abiertos a las preguntas e inquietudes de todo el que desee conocer el proyecto”, expresa. “Presentamos el proyecto en universidades y escuelas y yo mismo he hecho más de 70 entrevistas”.

La causa de tales comentarios radica, quizá, en que la segunda parte de Sans Soucí, la que corresponde al proyecto inmobiliario, no ha sido iniciada y la ciudadanía espera, desde el 2005, ver el esperado “resultado” del proyecto.

“Pero es imposible hacerlo todo de un tirón”, reconoce Molina. “Aunque el proyecto no se concibió sólo como marina, sólo como puerto o sólo como proyecto inmobiliario, estamos trabajando y todo marcha bien”.

El proyecto inmobiliario se desarrollará en los terrenos que hoy ocupa la emblemática Base Naval 27 de Febrero. “Es un proyecto muy grande. Incluso el plan maestro va variando. Sólo nosotros, el Grupo Sans Soucí, va a invertir más de 100 millones de dólares, con un efecto multiplicador. El plan original es que Sans Soucí actúe como un desarrollador y que posibilite inversiones de desarrollo turístico de alrededor de 500 millones de dólares”, explica Molina.

Los cambios más drásticos que sufrirá el entorno son la desaparición de la Base Naval y de las oficinas de la Marina de Guerra, y el desvío de la avenida España. “Haremos un proyecto urbano de uso mixto, de vocación turística y de vocación residencial y comercial. Queremos desarrollar a Sans Soucí dentro de la ciudad de Santo Domingo como un destino de entretenimiento”, dijo el representante.

El plan  maestro incluye una plaza comercial abierta con restaurante, espacio para muestras permanentes, una estructura tipo anfiteatro que sirva para hacer conciertos para grupos pequeños (unas mil personas), área residencial e institucional conectadas al puerto, hoteles de lujo y tipo boutique, centros de convenciones, torres de oficinas, un edificio para la jefatura de la Marina de Guerra y estaciones de bomberos y de policía.

“Será una urbanización de 480 mil metros cuadrados que básicamente da la casualidad que está en un punto muy público, en el centro de la ciudad. Realmente lo que creemos es que va a ayudar a hacer una reconversión del orden urbano de la ciudad”, comentó Molina.

La idea es también hacer una especie de ciudad  caminable. “La avenida España se va a desviar por todo el borde del proyecto porque la idea es hacerla un bulevar, con luminarias y quioscos. La gente podrá entrar a las áreas públicas del proyecto. No estamos comprando el puerto, es una concesión”.

COMPROMISO
Hay una iniciativa del Grupo Sans Soucí que incluso sus ejecutivos admiten que no promueven mucho: la responsabilidad corporativa.

“Tenemos tres banderas en ese caso, colaborar con la educación, el medio ambiente y el deporte” en las zonas de incidencia del proyecto.

Luis Molina, ingeniero industrial con maestría en negocios, considera que una iniciativa como Sans Soucí funciona si se logra que la gente llegue, compre la parcela y se mude.

“El capital viene donde es bienvenido y hay oportunidades. Todo eso genera un movimiento económico alrededor del proyecto, la comunidad en general se beneficia pero tiene que prepararse”, afirma.

Por ello, dice, preparan propuestas para que los moradores de las comunidades vecinas a Sans Soucí aprendan inglés y se especialicen en áreas técnicas (plomeros, operadores, pintores…). “Queremos en su momento acercarnos al Infotep para desarrollar lo que sería como un centro técnico comunitario que forme a la gente que va a trabajar en este proyecto”.

En definitiva, agregó Molina, “tenemos que interactuar como con 13 dependencias gubernamentales: los ayuntamientos, Cultura, Turismo, Obras Públicas, Medio Ambiente, Autoridad Portuaria, Politur…”.

El peor enemigo
La contaminación del río Ozama fue y aún se perfila como la gran enemiga del proyecto Sans Soucí. Al grupo se le ha criticado que los trabajos de saneamiento que realizan conjuntamente con la Marina de Guerra no son suficientes y el río sigue siendo un vertedero cuyos malos olores llegan hasta el casco histórico. En ese sentido, Molina manifiesta que la gente no se imagina todo lo que ha hecho el Grupo para contribuir al saneamiento del río.

“El problema comienza más arriba. El Grupo lleva invertido alrededor de 43 millones de dólares y eso incluye los trabajos de dragado del puerto. Gastamos unos 10 millones de pesos en un sistema de prevención hace dos años entre los dos puentes, se montaron mallas de unos 18 pies para que recibiera los sólidos que vienen sumergidos y semi sumergidos.

Toda la basura que bajaba del drenaje de la Cañada del Diablo llegaba hasta ahí y cada vez que llueve hay que limpiarlo y sacar lodo. Reforzamos la verja y ahora está funcionando. Todo lo que se hace en la cuenca media y baja del río nos afecta a nosotros. Pero es un problema que trasciende a Sans Soucí”, dijo Molina.

Fuente:Yaniris López

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