El Establecimiento es El Establecimiento

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Aquél que en su “libérrimo albedrío” quiere pensar y aseverar que la presencia de tal o cual hombre en la presidencia de los Estados Unidos no tiene importancia, lo remito a mi artículo del lunes 8 recién pasado, y al de hoy.

¿En qué consiste el de hoy? Bueno, el del lunes 8 era acerca de las grandes diferencias que, en sentido general, han existido entre los presidentes de los Estados Unidos, desde George Washinton al que se juramentará el próximo día 20 de enero, el inmenso e histórico Barack Obama.

El tema de hoy es trayendo ese asunto de la diferencia entre unos y otros al plano local, para que no quepa la menor duda de quien es quien, aun dentro del Sistema.

Porque el Sistema es el Sistema, el Establecimiento es el Establecimiento, pero el hombre coloca su huella, su impronta, su ideario, su accionar, su ser.

Quien mejor definió este asunto fue el filósofo griego (tenía que ser griego) Protágoras (no confundirlo con Pitágoras): “El hombre es la medida de todas las cosas”.

El Papa es el Papa, o sea, el jefe de la Iglesia Católica, el Vicario de Cristo, el Sumo Pontífice, el Santo Padre, el líder de una parte del “stablishment” que se llama como se llama.

Pero… no es lo mismo que en el Trono de San Pedro se siente un nazi-fascista, amigo de Hitler y de Mussolini, racista (incluyendo el antisemitismo), elitista, excluyente y déspota como Pío XII (Eugene Pacelli) que se siente allí Juan XXIII (Angelo Giusseppe Roncalli). Como no es lo mismo que las Sandalias del Pescador se las ponga un Papa Guerrero, un Papa Imperialista, un Papa genocida como Julio II (Giuliano Della Rovere) que un Papa como Juan Pablo I (Albino Luciani).

El reino de España es el reino de España, en su época el imperio más poderoso del mundo y el mayor del catolicismo. Pero… no es lo mismo lo que dentro de ese mismo reino hizo un rey formidable como Felipe II que un rey mediocre, vacilante, cobarde, irresoluto y gallo loco como Alfonso XIII.

No es lo mismo ni es igual dentro del propio Imperio Británico que el primer ministro sea el gran Winston Churchill que lo sea el tonto útil Neville Chamberlain.

Como no es igual que dentro de los mismos apóstoles no haya diferencias entre el estadista Pedro que el discreto Santiago.

Bueno, me detengo ahí para entrar de lleno en lo relativo a la diferencia de quien ocupa la presidencia de los Estados Unidos en lo que respecta a los procesos históricos de un país, en este caso de la República Dominicana.

Es el mismo Sistema, es el mismo “Statu Quo”, pero dependiendo de quien lo represente en un momento determinado a nivel de la Casa Blanca, las cosas pueden variar.

El que lo dude, que tome estos dos buenos ejemplos:

¿Era lo mismo que en la crisis electoral del fraude de 1978 el presidente de los Estados Unidos lo fuera el liberal Jimmy Carter que lo fuera el fascista Richard Nixon?

¿Era lo mismo que en la crisis electoral del fraude de 1994 el presidente de los Estados Unidos lo fuera el liberal Bill Clinton que el derechista Ronald Reagan?

Y a la inversa: ¿Fue lo mismo para el triunfo del PLD y Juan Bosch en 1990 (otro fraude) que el presidente fuera, como lo fue, George Bush padre, que ordenó que el fraude siguiera adelante y que Bosch-PLD no podían gobernar, o que esa situación la manejara alguien liberal como un Barack Obama? ¡Más claro… ni el agua!

Fuente:ÁLVARO ARVELO, HIJO

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