La mujer de rojo

la-mujer-de-rojo Este título tenía la divertida comedia dirigida por Gene Wilder en 1983, en la que aparecía, con un vestido rojo, una despampanante Kelly LeBrock con la falda levantada emulando a Marilyn. Lo que la trama nos presentaba hace 25 años parece que ha inspirado una reciente investigación realizada por psicólogos británicos de la Universidad de Rochester.

La comedia nos presenta la crisis de un hombre que, en apariencia, disponiendo de todo lo que se precisa para llevar una buena vida (una buena esposa, hijos, amigos y un buen puesto de trabajo), un día queda impactado por la visión de una bella mujer vestida de rojo. Es tal su impresión que a partir de entonces sólo vive para tratar de tener una aventura con ella. Como profesionales, en la observación de este tipo de tramas, nunca deja de llamar nuestra atención la tremenda facilidad con que se juzga la vida de alguien como feliz porque tiene todo lo necesario para serlo. Debajo de la superficie de las apariencias, a poco que se rasque, suelen emerger necesidades no atendidas e incluso obstruidas por deseos de seguridad, estabilidad, aceptación del entorno y quién sabe en cada caso cuántas cosas más que no se ha tenido el valor de afrontar.

Sírvanos la comedia para ilustrar algo que sí tiene visos de realidad, y es el hecho de que los hombres —pero no las mujeres— responden más al rojo que a la belleza o quizás mejor, cuando la belleza adquiere tonos rojos, los varones pasan de la estética a la erótica. Los psicólogos Andrew J. Elliot y Daniela Niesta comprobaron que las mismas mujeres, cuando se visten de rojo, despiertan mayor atractivo sexual. Es más, han comprobado que vestir de rojo no se identifica ni con una mayor amabilidad ni con más inteligencia, sólo con la atracción. Estamos ante una diferencia de género; este efecto afrodisíaco del rojo no afecta a las mujeres. Vamos, parece que va a ser cierto que —si es macho—, aunque el mono se vista de seda, mono se queda. Desde luego, en el caso de ellas, la lencería erótica nunca ha olvidado al rojo en sus catálogos. Ahora que se acercan fechas en las que hemos importado la costumbre italiana de vestir ‘algo’ de rojo para iniciar el año, no estará de más constatar si también es una forma de propiciar que el año empiece realmente muy a gusto.

Aún se han atrevido a apuntar que el magnetismo sexual del rojo “no sólo es producto de un condicionamiento social, sino que tiene raíces biológicas más profundas“. Refieren que también, entre los primates machos no humanos, las hembras que exhiben rojo son las más atractivas. Quizá los etólogos puedan extender la investigación y constatar si también los machos de otros mamíferos menos próximos a nosotros responden igual. Nos acercamos a destrozar el encanto poético que algunos vienen encontrando en nuestra Fiesta Nacional, disfrutando la corrida —el nombre ya apunta maneras— como contemplación de una relación sensual entre toro y torero. El interés por el rojo del capote puede ser el sustrato de ese, efectivamente, interés erótico del morlaco hacia su matador. Visto así, estaremos más próximos a una caza con engaño que a una sensual danza.

¿Sueles utilizar el rojo en tu vestuario o lo evitas? ¿Cuáles son tus colores preferidos para vestir? ¿Eres consciente de que te haya despertado el interés erótico especialmente cuando ella viste de rojo? ¿De qué color vistes cuando sientes que te mueve más el deseo?

Fuente:FHM

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: